Lunes 8 de marzo de 2010.La Nación. Escribe Verónica Dema (vdema@lanacion.com.ar):
Más
de 600 mujeres son víctimas de la esclavitud sexual
Según cifras de ONGs que trabajan contra la trata de personas, fueron
secuestradas o llevadas con falsas promesas a otras provincias; es un negocio
millonario; piden decisión política para allanar prostíbulos; el testimonio de
una víctima que sobrevivió a ese infierno
Al menos 627 mujeres desaparecieron en los últimos cinco años: fueron
secuestradas o llevadas engañadas a otras provincias y allí se las explota
sexualmente. Esta realidad, que denuncian las ONGs que trabajan en la trata de
personas, se vuelve cada vez más grave porque, consideran, la red de trata
sólo podría desarticularse con decisión política y eso hoy no existe en la
Argentina.
Graciela Cañette, de 21 años, hace cuatro meses vivió el secuestro y el
encierro en un prostíbulo de Entre Ríos. Llega a la redacción de lanacion.com
custodiada por su abogado. Habla lo necesario, deja escapar monosílabos como
toda respuesta; le cuesta mantener en alto su mirada transparentísima, como si
el dolor que la acompaña le pesara en los párpados. Después de que su asesor
legal, Juan Carlos Yaggi, rompe el hielo y cuenta los avances del caso en la
Justicia, Graciela se anima a contar su historia.
Entonces habla del conocido de su familia que la engañó prometiéndole un
trabajo como costurera para los carnavales de Gualeguaychú, del momento del
secuestro, de cómo la drogaron para llevarla y de su despertar en un
prostíbulo de Entre Ríos, donde, al igual que a otras chicas la violaban, la
drogaban y la obligaban a prostituirse. Aquello duró tres días, pero ella
habla de un infierno eterno.
Pudo escapar con la ayuda de alguien que "descuidó" la puerta y le dio el
dinero para un pasaje a su casa, en el partido de Ezeiza, en Buenos Aires. Aún
se pregunta cómo ocurrió el milagro de que alguien se apiadara de ella en un
lugar donde reina la impiedad. "El día anterior a mi salida murió una de las
chicas", revela a modo de ejemplo. "No sé por qué murió: supongo que por
droga, golpes, por las violaciones...no sé. Tampoco sé qué hicieron con el
cuerpo". Hay desconcierto en ella y valentía: le consta que su entregador está
suelto porque se lo cruza en el barrio y, además, recibe amenazas. Aún así,
dice, prefiere jugársela a fondo para que esto no vuelva a pasar.
La coordinadora de la Asociación Civil La Casa del Encuentro, Fabiana Tuñón,
comenta: "Por cada chica que se recupera son 5 ó 6 las que desaparecen. No
existe una decisión política de ir a fondo con este tema". Y agrega: "Todas
las organizaciones sabemos que las mujeres desaparecidas están en los
prostíbulos de todo nuestro país. Falta la decisión de allanarlos a todos en
forma simultánea y, seguramente, encontraríamos a muchas de estas mujeres".
A Pedro Penacchi, hermano de Florencia, la estudiante universitaria
desaparecida hace 5 años, le constan los mecanismos para retrasar las
investigaciones, los falsos pedidos de rescate, la espera que desespera.
Vivía con su hermana menor en el departamento del barrio de Palermo la
última vez que supieron de ella, el 16 de marzo de 2005. Al principio a él le
costaba creer que no volviera, pensó en alguna rebeldía juvenil. Nunca había
oído de la red de trata de personas. Ahora es experto en el tema y los
tribunales de la Justicia son un lugar que frecuenta más de lo que quisiera.
"Me metí en lugares inimaginables, en prostíbulos de distintos lugares del
país. Donde había una pista ahí íbamos", recuerda. Pero nada. "Sobre todo mi
mamá está muy enojada con la Justicia", confiesa.
Pero este no es un problema local. Según estimaciones de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT), en América Latina y el Caribe, al menos
250.000 personas son víctimas de trata, una actividad que, enuncia el informe,
produciría beneficios ilícitos por hasta 1348 millones de dólares anuales en
América latina.
En Buenos Aires, los 3 de cada mes, una multitud marcha frente al Congreso
de la Nación pidiendo por "las mujeres y niñas desaparecidas en democracia por
las redes de trata para la prostitución".
Vidas robadas, el éxito que instaló el tema en la TV
Fue un boom televisivo y permitió instalar masivamente el tema de trata de
personas en la sociedad. Vidas robadas, una novela protagonizada por Soledad
Silveyra y Facundo Arana, se inspiró en el caso de Marita Verón, la joven
tucumana que fue secuestrada hace 7 años y cuya madre, Susana Trimarco, con su
búsqueda incansable volvió emblemático este caso.
Esta historia también trascendió porque Trimarco ayudó a desenmascarar la
connivencia policial, judicial y política con las redes de trata del noroeste
argentino y de otras redes del país y del exterior.
Video: el elenco de Vidas robadas hace un balance
Redes son organizaciones de delincuentes que se dedican a captar a personas
para venderlas. Estas organizaciones pueden funcionar por que tienen
complicidades con funcionarios corruptos del estado. Hablamos de funcionarios
de la policia, de poder judicial y funcionarios del poder ejecutivo de las
provincias y de los municipios. Esto sabemos por las testigos de la causa de
Maríta Verón. Es conocido que policias combran plata semanal de prostíbulos
para no cerrarlas. Sabemos por que no puede funcionar sin estos contactos.
Son grupos dinámicos y peligrosos con recursos económicos, tecnológicos y
disponen de abogados experimentados. Se dedican a negociar personas que son
esclavizadas logrando abultadas ganancias económicas. Las personas obtienen
por engaño o secuestro.
El secuestro es el método más violento y el menos frecuente. Por lo tanto,
es el que más riesgo tiene para los grupos mafiosos.
La forma más común de captar chicas es prometiéndoles un trabajo en otra
provincia de manera que puedan enviar dinero a sus hogares. Generalmente les
retienen los documentos para alterar su identidad y poder venderlas de grupo
en grupo, ya que ante un allanamiento pueden alegar que son mayores de edad y
que están prostituyéndose por voluntad propia. Si hablan, no sólo corre riesgo
su vida, sino también la de sus familiares. Las chicas que pudieron escaparse
cuentan historias terribles: son sometidas a torturas y amenazas de muerte
contra sus familiares, que muchas veces se cumplen. Un dato no menor es que en
general estas redes de trata y tráfico apuntan a captar o secuestrar chicas de
condición muy humilde ya que pertenecen a un grupo social vulnerable debido a
que sus familias no suelen tener recursos para buscarlas por todo el país.
http://www.fundacionmariadelosangeles.org/esp/redes.htm
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