Opinión
Una violencia silenciosa
Por Bernardo Kliksberg
Para LA NACION
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Sábado 17 de abril de 2010 | Publicado en edición impresa
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El príncipe Guillermo de Holanda, presidente de la Junta de Asesores del
Secretario General de la ONU en Agua y Sanidad, advirtió: "Nuestra agua nos
está matando". Es el problema clave para más de 3000 millones de personas en
situación de pobreza. Se estima que 900 millones no tienen agua potable y 2600
carecen de instalaciones sanitarias adecuadas. A su vez, el 17% de la
población del mundo carece de inodoros y letrinas. Está sujeta a altos riesgos
de salud, particularmente los niños.
Según la Organización Mundial de la Salud, 1,8 millones de niños menores de
cinco años mueren anualmente de diarrea. Las causas son agua enferma,
sanitarios inadecuados e higiene pobre. Se calcula también que el 50% de la
desnutrición está asociada con diarreas repetidas o infecciones intestinales.
La desnutrición es la raíz del 35% de las muertas mundiales de niños.
La mitad de las camas de hospital del mundo están ocupadas por los que
sufren de enfermedades vinculadas con agua contaminada, y más gente muere a
consecuencia de ella que como resultado de todas las formas de violencia,
incluidas las guerras.
La contaminación juega un rol significativo. Cada día se arrojan a las
aguas de ríos y océanos 2 millones de toneladas de residuos de alcantarillado
y desechos industriales y agrícolas.
Las soluciones existen, y las nuevas tecnologías las hacen viables. Se
estima que cada dólar invertido en agua potable y sanitación tiene un retorno
de 3 a 34 dólares dependiendo de la región y la tecnología empleada.
En América latina, que cuenta con un tercio de las reservas de agua limpia
del planeta, se estima que hay 50 millones de personas sin agua potable, y 119
millones sin adecuadas instalaciones sanitarias.
Cada 20 segundos muere en el mundo un niño por agua enferma. El problema no
puede seguir siendo postergado. Como plantea Ban Ki-moon: "Estas muertes son
una afrenta a la humanidad".
El autor fue recientemente declarado Ciudadano Ilustre por la Legislatura
de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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