AVANCES DE INFORMACIÓN
En el campo de Neurociencia : Estudian las bases
biológicas de la conducta social
La amabilidad humana, ¿una cuestión de hormonas y genes?
Diferencias genéticas relacionadas con la oxitocina
influyen en la capacidad de empatía
Autora: Natalie Angier .The New York
Times
NUEVA YORK.- Los científicos saben desde hace mucho que
la hormona oxitocina desempeña un papel psicológico esencial durante el
nacimiento y la lactancia. Pero, según parece, también ayuda a lubricar todos
nuestros intercambios sociales, los miles de actos de amabilidad que hacen
posible la existencia de la sociedad humana.
Una serie de nuevas investigaciones sugiere que la
oxitocina se encuentra en la base de dos pilares emocionales de la vida
civilizada: la capacidad de sentir empatía y la posibilidad de tener
confianza.
En un estudio publicado en The Proceedings of the
National Academy of Sciences se informa que los investigadores encontraron que
las diferencias genéticas en la respuesta de la gente a los efectos de la
oxitocina estaban ligadas a su habilidad para leer los rostros, para inferir
las emociones de los otros y para sentir aflicción por infortunios ajenos.
La oxitocina puede también ser una herramienta de la
economía. En una serie de trabajos que aparecieron en Nature , Neuron y otras
revistas, Ernst Fehr, director del Instituto de Investigación Empírica en
Economía de la Universidad de Zurich, demostró que la hormona tenía efectos
notables sobre la buena voluntad de la gente para confiar dinero a extraños.
Los investigadores encontraron que los individuos
estimulados con oxitocina confiaban en sus socios financieros más que los que
recibieron un placebo: mientras el 45% del grupo que recibió oxitocina acordó
invertir la mayor cantidad de dinero posible, sólo el 21% del grupo de control
demostró ser tan desprendido.
Diferentes receptores
La oxitocina actúa como una hormona que se desplaza por
la corriente sanguínea y llega a afectar órganos lejanos a su origen, en el
cerebro, y también actúa como neurotransmisor, lo que permite la comunicación
entre las células cerebrales.
Contrariamente a la mayoría de los neurotransmisores, la
oxitocina parece enviar su señal a través de un solo receptor. Sin embargo,
los contornos del receptor de la oxitocina difieren según los individuos.
Investigadores de la Universidad de California en
Berkeley observaron cómo dos variaciones en el código genético del receptor
podrían influir en la capacidad de empatía de una persona, como se midió en un
cuestionario estándar sobre el tema y en una tarea llamada "leer la mente en
los ojos".
En ella, los participantes miraron 36 fotografías blanco
y negro de ojos humanos y se les pidió que eligieran la palabra que describía
mejor el ánimo de cada sujeto. ¿Intranquilo, desafiante, contemplativo,
juguetón? En otra medición sobre los supuestos efectos calmantes de la
oxitocina, los sujetos fueron estudiados para saber cómo reaccionaban ante el
estrés producido al oír una serie de sonidos fuertes.
En la muestra de 192 estudiantes universitarios, varones
y mujeres, los investigadores encontraron que los que tenían la versión A del
receptor de oxitocina, que unos estudios previos habían relacionado con el
autismo y pobres habilidades paternales, dieron marcas significativamente más
bajas en la tarea de leer los ojos y más alto en el test del estrés que las
que obtuvieron los sujetos con la variante G del receptor.
"Somos todos diferentes, y eso es algo bueno -dijo la
doctora Sarina M. Rodrigues, una de las autoras del estudio-. Si todos
fuéramos muy dulces y sentimentales, éste sería un mundo terrible." Como lo
admitió divertida, ella misma pertenece al tipo A.
Traducción de María Elena Rey
Fuente de información: La Nacion.Ciencia y Salud .Sábado
12 de diciembre de 2009
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