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Leemos en LA NACION, sábado 22 de mayo 2010 un informe de Fabiola Czubaj
acerca de:
“Contar la fertilización asistida a los hijos” . Cómo y cuándo hacerlo es
una consulta cada vez más frecuente entre los padres que recurrieron a ese
tipo de tratamientos
En Argentinas se realizan entre 8000 y 10.000 procedimientos al año en el
país
La necesidad de contarle a un hijo que fue concebido por fertilización
asistida puede ser emocionalmente tan fuerte como la que impulsa la adopción.
Y los psicólogos especializados en reproducción coinciden en que mantenerlo en
secreto no es la mejor decisión. Pero ¿cuándo es el mejor momento para
decírselo? ¿Qué palabras hay que usar?
Hablar sin dramatizar y con palabras sencillas, según la edad de cada
chico, sobre el amor y el empeño puesto en su búsqueda encaja a la perfección
con una versión levemente modificada de la aún vigente historia de la
semillita o con ayuda de libros de cuentos muy útiles para los padres.
¿Cuándo? Cuando los chicos, generalmente a partir de los tres o cuatro años,
preguntan de dónde vienen los bebes.
"No contarlo implica no darle a un hijo la información que le pertenece, y
no sólo porque podría tener alguna importancia médica para el futuro, como
cuando se recurre a la donación de gametas [óvulos y espermatozoides], sino
porque la búsqueda de un hijo, por la que estas parejas luchan tanto, es la
expresión más pura del amor. ¿Por qué tendría que contaminarse con una
mentira?", se preguntó el licenciado Darío Fernández, psicólogo especializado
en medicina reproductiva.
En Internet, existen foros y redes de personas ya mayores de edad que
fueron concebidas por fertilización asistida. "Ellos son los que ya están
diciendo qué piensan y es que quieren conocer esa parte de su historia",
indicó Estela Chardón, coordinadora del Taller de Donación de Gametas, que
gratuitamente ofrece Concebir, una ONG de apoyo a parejas con trastornos
reproductivos.
Y en eso coincide Julieta, diseñadora gráfica de 34 años que hace siete
años, con su primer matrimonio, buscó intensamente lo que había soñado desde
los 13 años: ser mamá. "La idea de contárselo a los mellizos siempre estuvo
presente", dijo sobre la nena y el varón que nacieron por fertilización in
vitro con semen de un banco de donación. "Para las parejas que logran un
embarazo in vitro con material biológico de los dos puede ser distinto, pero
cuando se usan óvulos o semen de donante hay una situación que no es menor
para cuando los chicos sean grandes, como una enfermedad. Si dejáramos el tema
para más adelante, para mí sería una mochila muy pesada. Además, les
estaríamos negando a los dos una historia muy rica, llena de amor, esperanza y
sacrificios."
Con dos hijos más, de 3 y 5 años, concebidos de manera natural con su
actual esposo, Julieta está lista para esa charla tan esperada. Para eso, ella
elaboró una versión más moderna de "la semillita" para cuando los mellizos
pregunten: "Para tener un bebe se necesitan varios ingredientes, como cuando
se prepara una torta. A veces, uno de los papás no tiene uno de esos
ingredientes, que se puede ir a buscar a un lugar, y un médico ayuda a
mezclarlos. Y así, esos papás pueden tener un hijo".
Según el doctor Gabriel Fiszbajn, director regional de la Red
Latinoamericana de Reproducción Asistida, la duda de conversar en familia el
modo en que un hijo fue concebido surge en las mayorías de las parejas que
realizan tratamientos de fertilización con óvulos o espermatozoides donados.
"Se preguntan y también le preguntan al profesional si hay o no que contárselo
al futuro hijo. Algunas parejas quieren mantener el secreto sólo para ellos;
otras lo cuentan en el ámbito más íntimo, y unas pocas lo abren hacia todos.
En general, los futuros padres reflexionan sobre esto porque sienten que
quieren hacer las cosas bien", señaló.
En esos casos, los profesionales suelen responder que los hijos nacidos con
donación de gametas deberían saber la verdad. "Siempre, la verdad es la mejor
opción, tanto para los padres, como para los hijos y todo el grupo familiar",
agregó Fiszbajn, que también dirige el Departamento de Medicina Reproductiva
del Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción.
Aun así, médicos y psicólogos coinciden en que la decisión final está en
los padres. Pero, por ejemplo, para Concebir es tan importante no guardar ese
secreto que en el proyecto de ley que acaba de presentar por quinta vez en el
Congreso para lograr la cobertura de los tratamientos, se insiste en el
derecho de todo mayor de 18 años a conocer su origen.
"La necesidad que sienten los padres es similar a la que existe en los
casos de adopción. Aconsejamos primero tomar la decisión de hacerlo, ya sea
que se haya concebido con fecundación extracorpórea o con técnicas de baja
complejidad", sostuvo Isabel de Rolando, fundadora y presidenta de Concebir (
www.concebir.org.ar ).
En nuestro país, cada año se realizan entre 8000 y 10.000 procedimientos de
fertilización asistida. Existen técnicas de alta y de baja complejidad. Con
los tratamientos más sencillos, como la estimulación hormonal de la ovulación
o la inseminación intrauterina, que dan buen resultado en entre cuatro y ocho
de cada diez parejas que los utilizan. El resto necesita de técnicas más
complejas, como la fertilización in vitro (FIV), la inyección de un
espermatozoide en el óvulo (ICSI) o la transferencia de gametas a las trompas
(GIFT).
La hermana mayor
En la casa de Silvia, que con estimulación ovárica concibió a Jasmín hace 3
años, la necesidad de hablar partió de la mayor de los tres hermanos. "Me
preguntó si con ella había hecho igual que con Jasmín; si tanto la había
buscado -dijo Silvia, que es maestra jardinera-. Es que cuando ella cumplió
dos años, empezamos a buscar otro bebe naturalmente y así pasaron siete años.
Entonces, me hicieron estimulación ovárica y recién ahí, sí, pude quedar
embarazada. Y Jackie, que ahora tiene 12, vivió todo ese proceso."
Pero la pequeña Jasmín está empezando a preguntar, curiosa por las
preguntas de otras mamás del colegio o de algunos familiares por la diferencia
de edades entre los hermanos (el más chiquito tiene nueve meses y llegó de
sorpresa). "Después me pregunta: «¿En serio te costé tanto, mamá?», y le
respondo algo como que «Estabas un poco remolona»? Si no me lo pregunta,
sabemos que lo hablará con la hermana mayor, pero cuando pregunte, queremos
transmitirle que los hijos valen la pena todos los esfuerzos", comentó Silvia.
Lo importante para cuando llegue esa conversación será, según los
psicólogos, usar palabras sencillas (en algunos casos, los chicos van
completando la historia) para la edad; no sobrecargar al chico con información
técnica ni biológica, y transmitir su llegada a la familia como una amorosa y
muy ansiada experiencia de vida para la pareja.
"Es como cuando se le dice a un hijo que va a tener un hermanito, con
palabras simples, como: «Te queríamos tanto o había tanto lugar para vos que
le pedimos ayuda al doctor para tenerte». Lo importante es construir la
confianza en el vínculo, más allá de cómo se conciba un hijo -resumió la
licenciada Claudia Azar, psicóloga especializada en reproducción e integrante
del Instituto Valenciano de Infertilidad-. Y si el problema reproductivo de
los padres es importante para la salud del hijo, más adelante habrá que
decírselo. Mientras tanto, el porqué de la ayuda médica solicitada es un
asunto privado de los padres."
En LA NACION, 22 de mayo 2010, también leemos:
Hablar con los chicos, pero paso a paso
Ocultar información a un hijo puede generar tensión en la familia. "Los
motivos de los padres son siempre bien intencionados -dijo el licenciado Darío
Fernández-: miedo a generarle algún problema psicológico, lo que no se observó
en estudios de seguimiento de personas concebidas por fertilización asistida;
temor a que el hijo quiera menos al padre que no pudo dar su gameta, y hasta
preocupación de que quiera conocer a la o al donante, lo que tampoco se vio en
los estudios."
Antes de los 3 o 4 años, "cuando los chicos preguntan cómo llegan los
bebes, se les puede contar, si fue con donación de semen u óvulos, cómo una
persona les dio a ellos una partecita que necesitaban para armar el embrión
del que nació su bebé", dijo Estela Chardón, de Concebir.
Ya en la escuela primaria, la especialista de Concebir recomendó señalarle
los gestos altruistas, como la donación de sangre, de órganos y la solidaridad
en una catástrofe, por ejemplo. "Mostrárselo permitirá que los viva y que
pueda tener una idea concreta de qué es donarle algo a otra persona."
Camino a la pubertad, que es cuando surgen las preguntas sobre sexualidad,
se puede ya empezar a hablar de los padres les transmiten a los hijos algo más
que las características físicas. Y, finalmente, la adolescencia puede llegar
con algún reproche para molestar a los padres. Si es así, Chardón sostuvo que,
en ese momento, los padres tienen que ponerse firmes, no perder el rol de
adultos que tienen "ni engancharse con ese planteo. Los reproches son comunes
a esa edad? Después, todo cambia y comprenderá muy bien de qué se trata buscar
un hijo", finalizó.