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La Nación sábado 12 de marzo 2011, escribe Nora Bär
Maternidad :Reflexiones de un obstetra, el Dr. Mario Sebastiani, que
atendio 9000 partos:
"No hay que intentar ser una supermujer"
Es lo que aconseja el doctor Mario Sebastiani en su libro de reciente
publicación: “Lo que nadie te contó del embarazo y el posparto”
Para Susanita, la inefable amiga de Mafalda, todo era muy sencillo y el
futuro era sinónimo de "¡hijitos!" Sin embargo, en Lo que nadie te contó del
embarazo y el posparto (Ed. Paidós, 2011), el ginecólogo y obstetra Mario
Sebastiani pinta la otra cara de la maternidad, la de las inevitables
dificultades, culpas y dudas que, junto con la dicha, trae aparejadas todo
nacimiento.
"El que diga que la maternidad es sencilla, es deshonesto o distraído
-afirma-. Hay que desalentar el mito de una madre abnegada como causa directa
de un hijo perfecto."
Como "hombre, padre (de cuatro hijos), obstetra y marido", Sebastiani
destiló en este libro toda la experiencia que reunió durante 35 años en el
Hospital Italiano de Buenos Aires, donde en todo ese tiempo calcula que
atendió la pavada de... ¡9000 partos! "Gracias a trabajar todos los días en un
servicio de obstetricia, me enriquecí con las vivencias de las mujeres que
asistí tanto como con las de otras embarazadas que fueron motivo de una
reflexión o de un ateneo en nuestro hospital", explica.
-Doctor Sebastiani, ¿las mujeres y los hombres llegamos a la maternidad con
una imagen idealizada de lo que nos espera?
-Sin duda. Lo que pocos nos cuentan es cuáles son los "daños colaterales"
de estas experiencias. Vivimos en una sociedad en la que dar vida es dar amor.
Sin embargo, no somos pocos los que creemos que tener un hijo es un acto en el
que, aunque el amor esté presente, hay una dosis de egoísmo. "Quiero tener un
hijo..." es una expresión que, analizada palabra por palabra, expresa la
realización de un deseo personal y no el del hijo por nacer...
-¿Esa confrontación con la realidad nos desilusiona?
-En el enfoque meloso que se le da a la natalidad, las fantasías sobre el
embarazo y sobre el nacimiento no siempre se cumplen. Pensar que es algo
natural hace que las mujeres crean que todo se desarrollará sin dificultades,
y que las respuestas de su organismo y de su psiquismo se adaptarán fácilmente
a los cambios. Sin embargo, lo que vemos frecuentemente son mujeres que se
quejan de las modificaciones corporales, el miedo a que algo salga mal o a que
su hijo tenga alguna alteración estructural o de salud. El problema es que,
como la sociedad festeja el embarazo y el parto, las mujeres no encuentran eco
para manifestarse y sufren en silencio para no ser tildadas de "malas" o
"desagradecidas".
-¿El "porrazo" es mayor en las que cumplen una tarea fuera del hogar que
entre las que encarnan una maternidad "a la antigua"?
-Cada mujer vive estas etapas de acuerdo con su biografía y su entorno
biopsicosocial. Claramente, las profesionales, que tienen un buen trabajo o
son exitosas en algún aspecto, sienten que sus posibilidades para el futuro
colisionan con las responsabilidades de la crianza. Por eso, vemos que hoy
cada día es más frecuente la maternidad después de los 30 años. Esto indicaría
que a esa edad existe cierta estabilidad emocional, laboral y afectiva. En
Francia, por ejemplo, se está viendo que es más frecuente tener un hijo en un
segundo matrimonio que en el primero, y hay incluso mujeres que deciden no
tener hijos, aunque son muy criticadas.
-¿Qué efecto tienen en la esfera emocional de las mujeres las exigencias
sociales contradictorias: ser madres dedicadas y, al mismo tiempo,
trabajadoras eficientes?
-La multiplicidad de roles es uno de los aspectos más difíciles que vive
una mujer. Algunas casi mencionan con cierta vergüenza que son amas de casa.
Sin embargo, se pasa por alto que la definición de "ama de casa" encierra una
plétora de actividades no remuneradas ni valoradas. Si, además, una mujer
trabaja y está fuera de su casa, no sólo tendrá dudas, sino que también será
juzgada maliciosamente, porque en nuestro imaginario social debe estar
cuidando a sus hijos y a su marido.
-¿Es posible evitar los conflictos (por dejar al bebé, por no amamantar,
por verse limitada en su profesión, porque no le alcanza el tiempo para
ocuparse de la casa, los hijos, el marido...)?
-Sin duda, se puede y se debe manejar la culpa. La estrategia debe darse
antes de que ésta aparezca, explicando a través de las consultas, los cursos
de preparación para la maternidad, las lecturas y las charlas a qué dudas se
enfrentarán y cuáles son los elementos de reflexión que pueden ayudar a
resolverlas. Hay que fortalecer la personalidad de una madre. Intentar ser una
supermujer es un fracaso asegurado. Las más jóvenes muestran un mayor encanto
para adaptarse; las mayores visualizan mejor los problemas. Sin embargo, ambas
necesitan ayuda y soporte.
-¿Cómo recibe la mujer los consejos que les llueven de sus amigas, madre,
suegra, después del parto? ¿Debe tenerlos en cuenta, o conviene manejarse por
instinto?
-Depende... Si se habla con honestidad, si no se obliga, si se comprende,
creo que lograrán acompañar y sanar alguna herida. Si, en cambio, el embarazo
es el mejor momento de la vida, el parto fue fantástico y la lactancia es
celestial, y la mujer no lo ha vivido así, lo único que se logrará es aumentar
las culpas y la retracción hacia el sufrimiento en silencio y en soledad. No
es tarea fácil, pero creo que es importante que una mujer no viva su
maternidad de manera abnegada, sino que a sus proyectos de crecimiento
personal pueda anexar la educación y diversión junto a su hijo.
El Dr. Mario Sebastiani dice a las madres: Consejos para tener en cuenta:
más que esperar que todo sea color de rosa conviene tener en cuenta:
-La realidad muchas veces supera todo lo que le han contado.
-La realidad es como es y no como queremos que sea.
-No hay un solo nacimiento, sino dos: el del bebe y el de la mamá.
-Es normal tener pensamientos ambivalentes.
-Es probable que en este proceso pierda el sentido del humor y tiene que
intentar recuperarlo.
-Conviene descansar cuando se pueda y no fantasear con que la noche será
reparadora.
-Podemos programar casi todo, pero no está asegurado que los resultados
sean exactamente iguales a los planeados.
-Queremos a nuestros hijos desde que nacen, pero probablemente no existe el
amor a primera vista.
-No sufra en soledad y pida ayuda a los que la rodean, y también a su
médico