I
UNA CUESTIÓN QUE LA FALTA DE NORMATIVAS HACE PELIGROSA PARA LA SALUD
POBLACIONAL:
Leemos en Clarín 07/09/11 con Traducción: Silvia S. Simonetti :” Polémica:
un solo donante de esperma tuvo 150 hijos
Lo descubrió la mamá de uno de ellos en EE. UU. Los médicos consultados
aseguran que no es bueno que haya tantos “medio hermanos” y advierten sobre la
posibilidad de que enfermedades raras se diseminen más rápido. En el país
falta una ley. Argentina recomiendan como límite diez nacimientos
Cynthia Daily y su pareja recurrieron a un donante para concebir un bebé
hace siete años y esperaban que un día su hijo pudiera conocer a algunos de
sus medio hermanos: una suerte de familia extendida de los tiempos modernos.
Fue así como Cynthia buscó en un registro web a otros hijos del mismo donante
y ayudó incluso a crear un grupo online para poder seguirles el rastro. Con el
transcurso de los años vio como iba creciendo la cantidad de niños en el grupo
de su hijo. Hoy son 150 los chicos concebidos con el esperma del mismo donante
y todavía hay más en camino. “Resulta bastante loco verlos juntos porque todos
se parecen”, contó Cynthia, de 48 años, trabajadora social de Washington, que
algunas veces sale de vacaciones con otras familias del grupo de su hijo.
A medida que cada vez más mujeres deciden tener sus hijos solas, y aumenta
la cantidad de nacidos por inseminación artificial, comienzan a aparecer
grupos numerosos de hermanos hijos de un mismo donante. En los Estados Unidos,
donde el tema no está regulado, hay una creciente preocupación entre padres,
donantes y especialistas médicos sobre las potenciales consecuencias negativas
de que haya tantos niños hijos del mismo donante, incluida la posibilidad de
que genes de enfermedades raras se diseminen de forma más extendida. Algunos
especialistas advierten incluso sobre las posibilidades de que haya un incesto
accidental entre medio hermanos.
“Mi hija conoce el número de su donante por esta misma razón”, contó la
madre de una adolescente concebida a través de donación de esperma en
California. “Ella hasta se enamoró incluso de chicos que son hijos de
donantes. El tema ya es parte de la educación sexual”.
Los sectores más críticos sostienen que los bancos de esperma y clínicas de
fertilidad están haciendo enormes ganancias al permitir que una cantidad
demasiado grande de chicos sea concebida con el esperma de donantes populares
y que las familias debieran recibir más información sobre la salud de los
donantes. Piden también límites legales para la cantidad de niños que se
pueden concebir con esperma de un mismo donante.
“Al comprar un auto usado se tienen en cuenta más reglas que cuando se
compra esperma”, comentó Debora Spar, autora de El negocio de los bebés: de
qué forma el dinero, la ciencia y la política manejan el comercio de la
concepción .
Si bien otros países, incluidos Gran Bretaña, Francia y Suecia limitan la
cantidad de niños para los que un donante puede aportar esperma, en Estados
Unidos ese límite no existe. En la Argentina (ver aparte) se recomiendan hasta
10 nacimientos por donante.
Pero en EE.UU. nadie sabe cuántos niños nacen todos los años a través de
donantes de esperma. Según Wendy Kramer, fundadora del Registro de Hermanos de
Donantes, a las madres de hijos de donantes se les pide que informen
voluntariamente al banco sobre el nacimiento, pero sólo entre un 20 y un 40
por ciento lo hace. A raíz de esto, muchas familias se vuelcan al sitio web
del registro, donorsiblingregistry.com, para buscar información sobre medio
hermanos o hermanas de un niño.
Los donantes de esperma también se están preocupando. “Cuando pregunté
cuántos niños podía engendrar, me dijeron que cinco era una estimación
posible”, reveló un donante de Texas. “Me dijeron que sería muy raro que un
donante pudiera tener más de 10”.
Este mismo donante descubrió después en el Registro de Hermanos de Donantes
que algunos tenían docenas de hijos. “Mucho tenía que ver con que los bancos
hacen lo que quieren”, comentó sobre el banco de esperma al que había hecho su
donación. “Resulta injusto y reprochable para familias, donantes y niños”.
Mientras tanto, Cynthia, la trabajadora de Washington, contó que otros
padres del grupo de su hijo se mostraban reservados por el temor a que los
chicos sean estigmatizados. Pero ahora ella y otros padres están dando un paso
adelante. Necesitan “comenzar a defender alguna regulación”. Los especialistas
no están seguros de qué es lo que significa para un chico descubrir que es
parte de un grupo de 50 o más concebidos de idéntico modo. “No hablan de esto
cuando aconsejan a gente con problemas de fertilidad”, concluyó Kramer. “¿Cómo
hacer conexiones con tantos hermanos? ¿Qué significa la familia para estos
chicos?”.