Observando
la realidad cotidiana: Acerca de la relación entre Bioética y Ciudadanía:
¿Podemos encontrar un vínculo interactivo entre ambas en
nuestra ciudade y en nuestro país?
Realizando un seguimiento de medios de comunicación como
son diarios capitalinos y los de la ciudad, noticieros y programas de TV, no
podemos afirmar que la Bioética como proyección social esté instalada en
nuestra vida cotidiana.
Sí advertimos comentarios relacionados con novedades
científico-tecnológicas y con discusiones escasas, promovidas por la
información de sanción de leyes en algunos países, o por casos puntuales que
trascienden a los medios, referidas al área de la medicina tales como
eutanasia, congelamiento y destrucción de embriones, testamento de vida…
Anencefalia y el tema del aborto en nuestro país se presentan más en su faz de
monólogo que de discusión dialógica.
Las decisiones judiciales a través de amparos en relación
a cambio de sexo han sido más informados que discutidos socialmente.
Se ha generalizado el amparo para cuestiones que hacen a
solicitud de cobertura de medicamentos y tratamientos. El caso de operaciones
ligadas a la obesidad originalmente no contempladas en el PMO, a partir de
sucesivos amparos que han hecho lugar a la petición por parte de afiliados a
obras sociales y prepagas, se ha habitualizado.
Avanza ahora el amparo solicitando a las organizaciones de
salud cobertura de tratamientos de fertilización que no se encuentran
nomenclados. Hay ya varios fallos a favor, y algunos, los menos, denegando el
pedido. Existen fallos que explicitan el problema de los embriones que no se
implanten y su destino.
¿Son estos temas del área médica los únicos que interesan
a la Bioética?. Ciertamente, no. Los avances tecnocientíficos modificando la
vida individual y planetaria en toda su amplitud llevan a interesar a la
Bioética por problemas que hacen a la dignidad de las personas en cuanto a la
salud como proceso individual y social, bio-psico, histórico y cultural: el
acceso a la atención de la salud, a la educación, a la calidad de vida, la
contaminación medio ambiental, la posibilidad de trabajo, de vivienda, de
tiempo de ocio, el hambre, la pobreza como privación de capacidades..
Estas situaciones nos indican que aún no vivimos tiempos
de una bioética con proyección social que permita educar al ciudadano en
sólidas opiniones, a través de la discusión argumentativa y dialógica.
Estamos en tiempos de una bioética reactiva más que proactiva que nos permita
conocer las bases científicas de un tema (datos ciertos) y analizar con
argumentación ética y real diálogo, trasdisciplinariamente, el dilema o
conflicto que los descubrimientos y aplicaciones tecnocientíficas presentan
en situaciones donde interseccionen estos avances, los diversos paradigmas de
valores , individuales y sociales, en muchos casos contradictorios entre sí ,
la voz de los ciudadanos, y los impactos que todo esto tiene sobre la vida, no
sólo humana sino animal y vegetal, y el equilibrio planetario en estos tiempos
de globalización.
Tenemos que reflexionar entre todos, en la
multiculturalidad existente, para encontrar consenso o al menos acuerdos que
respeten la vida, la dignidad de las personas y la libertad, intentando una
sociedad más justa y equitativa que se comprometa solidariamente con las
generaciones que vendrán.
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