Leemos en : La Nación martes
23 febrero 2010
Una buena noticia para
ambientalistas: En Punta Bermeja / A 60 km de Viedma crece la colonia de
lobos marinos más grande de la región, especie que estaba amenazada, y ahora
está aumentando a un ritmo de 5,7% anual
Escribe Fabiola Czubaj “No en
vano la mayor población de lobos marinos de un pelo eligió el norte del Golfo
San Matías para establecer su residencia permanente. Cada atardecer, los casi
3000 animales que residen de manera permanente en el apostadero conocido
popularmente como "la lobería", disfrutan de un atardecer rojo intenso en
medio de amarillos verdosos y distintos tonos de azul.
Allí, cada verano, unos 800
lobitos agrandan la colonia en el apostadero ubicado dentro de la Reserva
Faunística Punta Bermeja, a 63 kilómetros de la capital rionegrina, donde se
llega bordeando el Atlántico por la ruta de los acantilados, un camino
provincial con formaciones rocosas de hasta 70 metros de altura.
En 14 kilómetros de costa y
600 hectáreas de monte conviven tres ecosistemas. Los lobos marinos comparten
el paisaje con otros habitantes, algunos en peligro de extinción o protegidos,
otros típicos de la fauna patagónica y hasta con fósiles de diez millones de
años de antigüedad.
En su estudio y
sistematización participan el Laboratorio de Mamíferos Marinos del Centro
Nacional Patagónico, el Instituto de Biología Marina y Pesquera Almirante
Storni y el Museo Argentino de Ciencias Naturales. El Consejo Provincial de
Ecología y Medio Ambiente de Río Negro y la Fundación Azara-Universidad
Maimónides coadministran esta reserva provincial.
Cada año, allí se realiza un
censo de la población de lobos marinos, que crece alrededor del 5,7% anual.
"Es la colonia de lobos de un pelo permanente, continental y mixta (de machos
y hembras de todas las edades) más grande de América del Sur y hasta del
mundo, porque esa especie es endémica desde el sur de Brasil hasta las
Malvinas y hasta Perú", precisó a LA NACION vía telefónica desde la reserva su
responsable, Karina Novillo, especialista en conservación de la biodiversidad.
Además, ese crecimiento anual
atrae la formación de nuevos grupos de reproducción de la especie en
localidades cercanas y que llegan de apostaderos de la región. La cantidad
total de lobos marinos de un pelo censados en la costa de Río Negro es de
6742, de los que 3044 pasan todo el año en Punta Bermeja. Esa colonia incluye
262 machos adultos, 126 machos subadultos, 1837 hembras y juveniles, y 819
crías, a las que se puede ver jugando en grupo.
"Si bien esta especie ya no
está en extinción, hoy sólo existe el 15% de la población original. Desde los
años 60 se está recuperando y los esfuerzos de conservación apuntan a evitar
el ingreso de personas por tierra y el sobrevuelo con parapentes o aladeltas
porque impacta en la colonia", explicó Novillo. Todo eso genera estampidas de
los animales hacia el agua. El contagio del pánico hace que, en la carrera,
los adultos pasen por encima de las crías o las hembras aborten. Por eso, en
toda la reserva, cuya entrada es gratuita, hay indicaciones precisas que los
visitantes deben seguir y pasarelas que unen miradores para disfrutar de los
lobos y las piruetas de otras especies marinas, como ballenas -incluidas las
franciscanas, que están en peligro de extinción-, delfines, elefantes marinos
y cormoranes imperiales.
"Si hay una baja considerable
de la población de un año a otro, se evalúa con los científicos si hay que
hacer un control sanitario o si está pasando algo con los recursos pesqueros
de los que ellos se alimentan", dijo Novillo.
Inquilinos variados :Además de
la fauna marina, la reserva posee médanos y montes llenos de una flora
variada, que incluye unquillos, olivillos, llaollines, chañares y alpatacos
rodeados de gramíneas. Entre las especies en estado vulnerable que habitan la
reserva hay un ave emblemática de la Patagonia, el choique, similar a una
perdiz de alrededor de un metro de altura. En el recorrido, uno puede cruzarse
con una mara, que es un roedor en peligro de extinción, o con un gato de los
pajonales o un gato montés. También hay especies en estado vulnerable, como el
puma, el hurón menor, el zorro gris chico, la gaviota cangrejera, el chorlito,
el halcón peregrino y el petrel gigante.
En el camino es poco probable
no ver un loro barranquero, ya que los especialistas llevan relevados 2800
nidos de esta especie protegida. "Justamente, Punta Bermeja fue declarada
humedal de importancia no sólo por su colonia de lobos marinos de un pelo,
sino también por su población de gaviotas cangrejeras y de loros barranqueros",
agregó Novillo.
El próximo desafío es producir
información científica de su yacimiento paleontológico, que incluye restos
fósiles marinos y huellas de los animales que habitaron la Patagonia hace
millones de años, como los perezosos y aves carnívoras gigantes.
"Hay huellas de fororracos,
que fueron aves de entre 1,50 y 1,70 metros de altura y con poca capacidad de
vuelo; además de perezosos o ungulados herbívoros, que son anteriores a la
unión entre América del Norte y del Sur, es decir, de entre 4 y 7 millones de
años de antigüedad. Algunos de ellos hasta convivieron con el hombre, como las
macrauquenias (o "llamas grandes"). Aún queda mucho por estudiar en la zona,
incluidos los sedimentos de los acantilados y las ostras fósiles de unos 10
millones de años. El camino por recorrer es impresionante y estamos empezando
a andarlo", finalizó Novillo.
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